CCSS carece de infraestructura para realizar autopsias a fallecidos por COVID-19

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En Costa Rica no se puede diferenciar entre un paciente que murió por COVID-19 y otro que falleció teniendo el Covid pero no necesariamente por causa del virus.

Tampoco es posible, en un paciente que pierde la vida a causa del virus, determinar qué complicaciones tuvo y qué finalmente terminó por provocarle la muerte.

Toda esta información se puede obtener al realizar una autopsia y “es muy valiosa”reconoció el presidente ejecutivo de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), Román Macaya, pero la institución carece de una morgue con las medidas de bioseguridad necesarias para realizar autopsias a cuerpos infectados con el virus SARS-CoV-2.

Macaya, explicó que han habido discusiones para acondicionar una morgue para pacientes COVID-19.

“La intención sí, es avanzar en esa dirección porque sí hay mucha información que se puede adquirir por medio de las autopsias. Es una instrucción que se ha dado para ver cuáles son las necesidades de bioseguridad que se requiere para implementar autopsias en pacientes COVID-19”, detalló.

Maikel Vargas, médico especialista en anatomía patológica es uno de los interesados en que se puedan realizar autopsias pues dijo que permitiría entender cómo evoluciona el virus en los organismos y de qué fallece la persona.

Vargas, quien además formó parte de la redacción del Lineamiento Nacional para la Manipulación y Disposición final de cadáveres con diagnóstico y sospecha de COVID-19 aseguró que cuando una persona muere y no se le realiza autopsia, nunca se puede saber con certeza de qué falleció.

“El diagnóstico post mortem lo que demuestra es una muerte asociada con el Covid porque era positivo pero no necesariamente murió por eso”, añadió Vargas.

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Esta fotografía muestra un cementerio en Milán, Italia donde enterraron 60 cuerpos que nunca fueron reclamados, los cuales fallecieron a causa de la COVID-19. (AFP)

Con el virus y no por el virus

Macaya afirmó que cualquier persona positiva con el nuevo coronavirus, que se haya complicado por la enfermedad o simplemente la tenga presente al momento del diagnóstico post mortem, se clasifica como un fallecimiento COVID-19.

“En algunos países diferencian entre pacientes que se murieron con Covid y pacientes que se murieron por Covid. Nosotros los metemos a todos en la misma categoría de pacientes fallecidos Covid”, agregó.

Sin embargo las autopsias, más allá del tema de clasificación, muestran dónde está atacando el virus y así poder aprender más sobre su patología.

El Ministerio de Salud dejó de detallar la causa de muerte, así como el lugar del fallecimiento, o si el deceso se registró días después de ocurrido.

Por lo menos, hasta mediados de julio, se registraban cuatro víctimas fatales del coronavirus las cuales fueron diagnosticadas tras su muerte. Una de ellos fue una joven de 26 años que ingresó a la Clínica de Guatuso por un sangrado vaginal.

“Ella pudo haber sido portadora asintomática del virus pero que haya fallecido de otra cosa. Había que esperar el estudio de autopsia que implica una serie de análisis de microscopio, del cerebro, drogas en sangre. Sin embargo, no pude haberse catalogado como una muerte por Covid sino que murió con el virus”, detalló Vargas.

Los otros tres fallecimientos post mortem se trataron de:

  • Hombre de 45 años: el cual falleció en su casa de habitación en Limón el 10 de julio
  • Hombre de 51 años: vecino de Cartago quien murió en su casa de habitación el 2 de julio
  • Joven que llegó en estado de shock: trasladado por la Cruz Roja al Hospital San Juan de Dios desde un cuartería; murió el 4 de julio.

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¿Cuándo se necesita una autopsia?

Vargas, quien además es el director del Departamento de Anatomía de la Universidad de Costa Rica, explicó que, en promedio, 25 mil personas fallecen en nuestro país todos los años.

De este número, alrededor de 5 mil cadáveres requieren de una autopsia para determinar la causa de muerte.

“Cuando se diagnostica un cáncer por ejemplo, no hay necesidad de realizar autopsia porque ya tiene su diagnóstico, o las muertes por Covid en un hospital, con prueba positiva y demás síntomas respiratorios”, valoró Vargas.

Los hospitales nacionales, como el Calderón Guardia, México o San Juan de Dios, ya acostumbraron a presenciar fallecimientos (entre tres y cuatro personas) a causa de COVID-19 cada día.

El traslado del cadáver a la morgue, según los lineamientos, debe de realizarse de inmediato, en un tiempo menor a 2 horas. “Las muertes en casa y sin sintomatología clara, son las que no deberían de catalogarse como Covid sin una autopsia previa”, cerró Vargas.

Una vez que la funeraria recoge el cuerpo (envuelto en dos bolsas de bioseguridad) en un ataúd (sellado con clavos), a las 36 horas de fallecido, como máximo, ya debe estar enterrado o cremado.

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Fallecimiento en casa

El ministro de Salud, Daniel Salas, indicó en conferencia de prensa que el manejo de cadáveres intradomiciliar, en una persona con un aislamiento sanitario, en ese momento compete no tener contacto con el cadáver y esperar el levantamiento del cuerpo.

“La familia deberá pagar para realizar el certificado médico particular. El Ministerio de Salud realiza coordinaciones con las funerarias para poder entrar y proceder con el levantamiento del cuerpo”, ahondó Salas.

Se recomienda mantener una buena ventilación del lugar, no entrar en contacto directo con el cuerpo, y en la medida de lo posible, utilizar insumos de protección personal.

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